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Cómo
vive el amor él
Los hombres por naturaleza son
menos pacientes, más deseosos del presente que de sueños
románticos de futuro. En general son más prácticos
y menos pacientes, con más inclinación a querer todo
ya sin saber esperar.
Muestran pues, más rapidez
en los comienzos de una relación, es decir, llegan antes
a la cúspide de la pasión y del enamoramiento. Se
puede decir que el hombre es pasión inmediata frente a la
capacidad y estado de observación de la mujer.
En paralelo, suelen ser menos comunicativos,
expresan menos sus sentimientos por aquello de no ser vulnerables
y suelen rehusar las discusiones sobre lo afectivo y sobre el estado
de la pareja. El hombre hace, no habla.
Fruto de esa rapidez en alcanzar
la cúspide del acaloramiento relacional, el hombre pasa antes
al siguiente estadio. Es decir, llega antes o bien a la costumbre
de la pareja que no quiere decir que sea un estado malo, o le surgen
las dudas que pueden conducir a la ruptura.
Por esa diferencia de ritmo pueden
surgir los problemas. Además puede que a él le cueste
más expresar sus sentimientos y sea un obstáculo en
una relación en la que pareja necesite más demostraciones
afectivas. Si estas se imponen será aún peor, y más
lejos, si son motivo de queja y lamento, crearán una sensación
de agobio insufrible.
Por ello la mujer debe comprender
que una relación con un hombre es una carrera de larga distancia,
en la que él coge mucha ventaja pero luego se para a descansar
y es igualado o sobrepasado.
Por supuesto que todo esto son
generalidades y cada persona es un mundo, pero es evidente que hombre
y mujer viven el amor de forma y a ritmo diferente. Es pura biología
y evolución histórica.
Cómo
vive ella el amor
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