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La mujer suele vivir la relación
con emoción, pero a la vez racionaliza cada detalle, cada
palabra, cada gesto.
Una mujer siente el amor generalmente
de forma y a ritmo diferente que el del hombre. Mientras este suele
alcanzar las etapas más rápido, a ella hay que darle
más tiempo para cada fase.
Ella es más difícil
de conquistar, necesita estar más segura de sus sentimientos
antes de entregarse, y de dar más pasos. Por eso el hombre
se desespera e impacienta, ya que tiene menos capacidad de ralentizar
sentimientos que la mujer.
La mujer necesita esquematizar
todo dentro del amor, lo vive pasionalmente pero a la vez necesita
tener controlados los detalles, saber lo que significa cada elemento
y tratar de conocer lo que siente él.
En cuanto a la comunicación,
ella quiere verbalizar cada sentimiento, cada situación y
cada problema. Le gusta conversar con su pareja sobre los conflictos
para tratar de solucionarlos. Al contrario del hombre, no elude
enfrentarse a ellos y trata de poner soluciones enseguida.
La mujer necesita demostraciones
afectivas a lo largo de toda la relación y con la misma intensidad.
No hablamos de actos sexuales, que transcurrido el tiempo suele
ser un elemento más, sino de afecto, caricias y detalles
con calor de amor. Suele echarlo en falta y a veces se lo exige
al hombre, al que pueden asustar estas reclamaciones.
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