Las fases del amor
El amor no siempre
tiene la misma temperatura, el mismo calor y la misma pasión.
No existe una línea recta en el estado de una relación,
siempre pasa por diferentes fases.
En la primera fase se da un amor
ideal en todos los sentidos, no existen fallos y defectos en el
otro, y en el caso de existir se minimizan y compensan con las virtudes.
Todo es maravilloso y cada momento común está lleno
de felicidad. En los momentos de ausencia, hay añoranzas
y pensamientos hacia el otro.
Esta idealización se basa
sobre todo en que los contactos no suelen desarrollarse durante
todo el día, y se limitan a ciertas horas cada periodo. En
los momentos de lejanía los pensamientos se dedican a idealizar
aún más, con poco lugar a la realidad. De ahí
el dicho de que el amo es ciego, y aunque los amigos y familiares
adviertan de inconvenientes, es complicado escucharles. Asimismo,
no hay que tomar grandes decisiones por lo que los conflictos se
minimizan.
Con el tiempo la relación
se complica, se entra en una segunda fase de más cercamiento.
Ahora sí que es necesario decidir sobre asuntos de presente
y futuro.
Paralelamente se ha alcanzado un
grado de conocimiento del otro mayor: se conocen las virtudes, los
defectos, las reacciones, las formas de comportarse, los detalles,
los comportamientos en casos extremos. La idealización pues
ha acabado y la relación es más realista.
Se impone una balanza entre lo
bueno y lo malo de la relación, surgen las lógicas
dudas y se reflexiona sobre el futuro de la relación. Si
la rutina se ha apoderado prematuramente de la pareja se entra en
aburrimientos y cansancios.
Es el momento de evaluar el estado
de la relación: si ha sido algo pasajero e inestable, el
final estará cerca. Si hay problemas, es el momento de solucionarlos
o acabar.
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